Islas del paraíso.

11/06

La Antigua Viña/

El sol golpea con mas ganas que fuerza. Yo me protejo en la isla de sombras que dibujan las palmeras disfrazadas de parasoles, en la terraza de La Antigua Viña, la brisa hace bailar los volantes ondulados que rematan sus bordes y el sol proyecta olas de sombra que van y vienen sobre las baldosas de la acera, a la orilla de mis pies.
Náufrago en una isla desierta en mitad de la calle, en el corazón de un pueblo seco.

Pasa un lagarto alto, con cresta y ojos rojos caminando de puntillas sobre las olas, de pronto se detiene y se queda inmóvil mirando mi isla, luego se lo piensa y sigue su camino. Pasan sirenas que hipnotizan aunque no canten, caracoles barrigudos echando humo por las narices y un cangrejo con cara de pocos amigos, caminando para atrás. Pasa un tiburón lento mirando a diestra y siniestra buscando una sirena disponible, pasa un marinero flaco, con argollas que le cuelgan de la nariz, de las cejas y de las orejas, navegando en un diminuto patinete sin velas. Pasa el sobrino de Popeye en su yate de una plaza, empujado por una ballena blanca sonriente y orgullosa.
Fauna marina en el mar de asfalto y cemento. En el cielo quemado, sobrevuelan gaviotas depredadoras hambrientas.
Fumo mi café salado, bebo mi humo arenoso, mientras espero que vengas a rescatarme. O a naufragar a mi lado. Que también vale.
Buenas olas a todas, todos!

Nocheando mundos

10/06

Desde las ventanas abiertas/

Se huele la mar. Se respira. Sentado en el salón con las ventanas abiertas y solo las cortinas entre la noche y yo, respiro mar a ráfagas de Piazzolla.

Hoy tengo la vitrola zurda, la oreja al sur y los pulmones respirando mediterráneo, con este aire que ahora sopla del sur, de África, del desierto. Y mi tabaco de Virginia, creo. El mundo todo, viene a habitarme, y una gaviota se ha posado en la torreta ornamental del edificio de enfrente.
Mientras escribo, las cortinas con la música van y vienen, como las olas. Y a veces se quedan quietas. Si yo soy la veleta tu eres el aire, y la veleta si no la mueve el viento se queda quieta, canta una canción popular navarra.

Es junio, es noche. Poco falta para el solsticio de verano. Eso está en el aire, está en la noche, aunque sea de lunes,
Es noche de puerto en el barrio. Noche marina. Noche de camarotes anuncia la sirena del buquebus a las islas.
Y esta sal, este mar que penetra pulmones, que inunda los poros! Esta mezcla de mundos que como el humo me respira.
Este estar donde estoy, simplemente.
Buenas noches a todos y todas.

Tangueando que es lunfardo.

10/06

desde el salón abierto al mundo/

Mañanita tanguera con Beata Söderberg, chelista tangómana, al decir de Kevin Johansen, sueca y bella allí donde las haya, si es que hubiera alguna mas. O después de ella rompieron el molde,  que decían y dicen en mi pueblo.
Mañanita escuchadora, mañanita soleada y tranquila.

Corre la brisa ventilante pasillo adentro y se mete indiscreta en las habitaciones vacías, se arremolina en las esquinas despuntadas de alguna foto vieja, mientras se bailan los abrigos colgados en sus perchas, a media luz y puerta entreabierta.
Anda la casa buscándose las cosquillas en un 4/4 apretadito. Sin nostalgia, solo por darse el gusto de un compás cadencioso, arrebatado por Beata.
El mediodía clava su sol sin sombra sobre el barrio, como una pica en Flandes. Ya no hay retorno y el clima avanza y ocupa plazas y calles, ocupa rincones y solares baldíos, ocupa las esquinas y los chaflanes, solo cabe esperar que no lo desahucien por impago, ni bajas calorías.

Tantos años tuvieron que pasar para que escuchar un tango dejase de ser un acto traicionero urdido en la nostalgia y pueda ser finalmente un acto musical. Íntimo, bello y alegre.
Buenos compases a todas, todos!

Transición.

09/06

Desde interiores, con las ventanas abiertas de par en par/

Se abre la mañana a un cielo confuso, cambiante, inquieto.
Quizás llueva o quizás no.

Despacio, suavemente, me deslizo a este lado del mundo, donde respirar duele pero calma. Cierro cuidadoso la puerta transitada desde la íntima oscuridad de los sueños, a la luz irreverente del mundo. Arrastro estos huesos acostumbrados, al rutinario laberinto de hábitos que me protegen. Pueblo la cocina, el lavabo, la habitación, el salón, de sonidos solitarios y cotidianos. Tuesto el pan que me corresponde, preparo el café que me he ganado un día mas. Abro las ventanas, sacudo las sábanas, remojo bajo el agua esta piel gastada e intensa, sopeso ante el espejo el deterioro saludable que deja el empecinamiento de seguir viviendo a pesar de todo.
Lentamente se activa el entramado de vasos vinculantes, se encienden las señas de identidad, de pertenencia. La memoria tiende los puentes que me permiten decir mi nombre y esas cinco letras contienen mi vida toda. El día será bueno, me dice mi sonrisa reflejada en el único espejo utilitario que habita mi casa.
Yo estoy y el mundo también está.
Cinco pisos abajo, la calle también ha despertado.
Buenos días mundo, con todos y todas los que te habitan!

Momento maleta.

09/06

Desde el salón nocturno/

Hoy recibí un regalo de los que conmueven. Porque nombran.
Hoy recibí una foto de maletas. Una pared estantería a medida de decenas de maletas antiguas, de todos los tamaños.

Maletas antiguas.
Viajadas, ajadas. Marrones, principalmente marrones. De cuero o cartón, con varillas de madera o sin, con cierres de click y llave, o de correas con hebilla. O a la brava, atadas, cinchadas, fajadas.
Maletas de tren. Traqueteadas, desvencijadas a ritmo de rail, de carrito maletero de estación, tan humeadas, vaporizadas, manoseadas, rozadas y fregadas hasta el escarnio.

Maletas emigradas, deportadas, exiliadas. Maletas prisioneras, fugadas, clandestinas. Maletas perdidas, olvidadas, abandonadas. Maletas robadas, arrancadas, secuestradas. Maletas que ya no están. Maletas desaparecidas.

Maletas que saben mas que nadie, que aprenden, que se curten. Que han dado la vuelta a todo y siguen viajando, calladas, sin estridencias, camufladas entre tantas maletas de nueva generación, de tanta maleta inteligente, ecológica, anti-robo, de diseño. Maletas de aeropuerto o tren de alta velocidad.

Maletas supervivientes de otra época, anacrónicas, históricas. Maletas llenas aunque estén vacías.
Maletas de cuando viajar era aprender.

Foto de: http://www.poesiacirquera.blogspot.com.ar

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Tormenta de verano.

08/06

Desde el salón, los cristales/

Del negro de la noche al blanco del alba, luego al gris, cada vez mas gris, mas gris el cielo, hinchándose, creciéndose, hasta reventar de tormenta. Entonces se nos llueve este mar que baja en picado inundando de verano el barrio.
Dentro, el aire mueve las cortinas y las cortinas mueven la luz.

Que vertiginosamente efímero es todo y que poco a poco pasa el tiempo!

Ahora el cielo se ha vuelto cielo azul, la lluvia pasó hace una eternidad, dos vidas y una carta, y sin embargo siendo siendo esta mañana.
Mañana de sábado entre el mercado y la cocina, con su vinito blanco de Sicilia para nombrarte y ponerte presente en la libreta, su queso de cabra para que pique el cocinero escribiente, y unas pocas letras para cocinar a fuego lento.
Tiene mi cocina el color de tus charlas, el olor de mi tabaco, el corazón caliente de sus hornallas. Tiene mi vaso el sabor de tu vino. Tiene el vino el cuerpo que hace falta.
Tiene esta mañana el nombre perfecto.
Buen sábado a todos y todas!

Navegar es preciso.

06/06

Desde la cubierta del salón/

Jueves entrando a mansalva por las ventanas abiertas como el mar, cuando el mar es abierto y no hay costas, ni moros, ni cristianos, ni tierra que añorar.

Navegar los sueños. Cielo tras cielo asegurando los cabos, las escotas, tensando vientos, aflojando senos, controlando los chicotes, derrotando meridianas y paralelos.
Inventando islas en el extenso.
Días del mar como representación del territorio. Del territorio como representación del abismo. Del abismo como el suelo necesario donde sumergirse nuevamente hasta la profundidad de otros sueños.
Buena mañana para escuchar las canciones marineras de Bahía, con Dorival Caymmi, Maria Bethania, Gal Costa, Chico Buarque, Toquinho… Para recordar a los amigos perdidos en el naufragio.

Jueves para trazar rutas, para navegar encuentros, para mojarse de sal y sol y secarse con palabras porosas.
Jueves para el verde de tus ojos y los míos, vegetación marina que nos acerca y nos aleja, como las olas del mar que tienen un motor que camina pa’lante, un motor que camina pa’trás, cantaba una justa canción de mi infancia.
Jueves sin ancla, ni puerto donde fondear, jueves a la deriva de un verano que se acerca, tanto como se aleja toda calma superficial de la profundidad de tus mareas abisales.
Mi cama es la balsa a la que se aferran mis sueños. En ella despliego mis velas a la merced de tus vientos.
Buena mar a todas, todos!

Que noche la de aquel Miércoles!

05/06

La Antigua Viña

Miércoles y gira la semana.
Gira este mundo sobre su eje y giran con él los continentes y los países contenidos. Giran las ciudades de los países y giran los barrios, y entre todos ellos gira el mío, donde hoy gira este miércoles. Y yo, en mi terraza, dejando rotar las horas a mi alrededor. Movimientos para aquietar el alma.

La tarde baja tranquila la cuesta, el barrio se sacude el polvo laboral y gira al callejeo.
Es la hora de los saludos. Casuales, saludos al paso, cabeceados, insinuados, disimulados.
En las terrazas se improvisan tertulias, se escenifican palcos de preferencia, todo a punto para el estreno de la nocturna, la oscura hora de los suspiros y las pasiones.

En un momento se encenderán las farolas, se apagará el día y comenzará la función: «Que noche la de aquel miércoles, yeah , yeah, yeah!»
Noche ladrona, incrustada en la mitad de la semana. Que al verte, se te acerca, se te arrima arrastrando el paso, burlona, orejeando con habilidad a los extremos y te raja a boca de jarro, -Porqué no? Porqué no rompes la madrugada conmigo? Total, en dos días es sábado, entonces te duermes las horas que ahora me pagues? Y te hace una caída de estrellas, que te las hace ver.
Noche cenicienta, donde se entierran los carnavales, noche febril, mercurial, caliente. Shakespeareana como el sueño de una noche de miércoles. Barriobajera para muchos, barrioaltera para mi, y para mis vecinos y vecinas, y para los perros del barrio también.
Buena noche de miércoles! a todos y todas!

Trasnochado.

05/06

La Antigua Viña/

De la luz, el relámpago. Del tiempo, el instante.

Viajero quieto en mi mesa de la terraza, es todo lo que no soy yo, lo que se mueve.
El tiempo transita y las estaciones se suceden. Pasan los vecinos y las vecinas envejeciendo o creciendo según su edad o religión, y los perros según cambien la correa de tirar, por la correa de ser tirados.
Permanentemente se viajan vecinos con sus muebles a cuestas, y otros se avecinan por la cuesta, acarreando los suyos propios. Ley de barrio.
Viajan a mis espaldas, por la avenida, todo tipo de vehículos rodados y rodando viajan delante mío, por la acera, las bicicletas, esquivando vecinos como si fuéramos enanitos de jardín, que de quietos nos creció el musguito, ay, ay ay, ay, cantaba parecido, Violeta Parra.

Viajan los niños, del barrio de la infancia al barrio de la pelusilla en el labio y el tupé que te parió. Las niñas viajan de una edad a otra como se come en las damas, en diagonal y saltando de una punta a la otra y en una única jugada le aplastarán el tupé al de la pelusa.
Viajan las noticias y generalmente viajan los protagonistas de esas noticias. Viajan mis ganas de viajar hasta ti, de seguir viéndote entre viaje y viaje. Viaja la parejita que está fumando un porro en la mesa de al lado y viajo yo con ellos, que soy sensible al olfato, pero viajo quieto. Y quieto escribo los destellos, los relámpagos de tanto viaje, de tanto movimiento que marea, y los fijo, como puedo, en un instante.
Y viajo quieto y quito viejo y el tiempo me pinta impasible en la terraza.
Buen movimiento, buen viaje, a todas, todos!

Otro lunes.

03/06

Lunes con cara de verano.

El sol inunda la habitación y el salón. Pinta las calles, pinta los árboles y los pasos de los pocos transeúntes que deambulan sin saber si van o vienen. O si ya fueron.

Bajo a la calle y doy un paseo entre el silencio y el olor a pan madrugador. Entre los pocos borrachos del alba que aún se tienen en pié y los currantes que avanzan las casillas de la semana, con el bocadillo cantando bajo el brazo y el hambre callando bajo la piel. Me cruzo también con algún turista madrugador disfrazado de explorador, que ríete del Dr. Livingston, supongo.

Paseo por los bordes del barrio y por los bordes de esta cabeza despierta, aunque no necesariamente lúcida.
Paseo por el rincón de los recuerdos vividos y por el rincón de los recuerdos inventados, pero aprieto la marcha y paso de largo del rincón de los recuerdos perdidos. Resuenan mis pasos en la calle y resuenan en mi memoria los tuyos, a mi lado.
Respiro hondo y el barrio se mete en mis pulmones, descascarando óxidos y otras soledades.
Lunes ya para mi, domingo aún para ti. Estas son las cartas, ahora tenemos que inventar el juego, pienso.

Mis pasos vuelven a casa como el caballo del borracho, y descubro que en mi ausencia, el sol ha fregado los suelos y ha opacado los espejos.

Suavemente despierto a mi cocina y la animo a encender sus hornallas, a tostar mi pan.
Buen despertar, buen lunes, buena semana, a todas, todos!