Tiempo que soy.

Extenso es el territorio.
Tierra formada por días, meses, años
Y mas.
Es la región que llamamos tiempo.

Desde esa geografía
Te miro fabricar minutos y segundos.
Donde el tránsito quieto
De pensamientos suspendidos
Deslumbra al alba silenciosa de los instantes.

El compás cierra círculos concéntricos,
Las manecillas del reloj
Marcan los compartimentos
Donde encerrada la espera
Cuenta las horas.

Tiempo prisionero de nuestras
Matemáticas.
Solo la distancia es mensurable
Porque el tiempo
Es la distancia mas larga
Entre dos lugares
(Tennessee Williams)

Tiempo que soy
Marca la distancia
Entre mi cabeza Y mis pies.
Entre mi sonrisa
Y mi perplejidad.

Septiembre de 2013

Fotografía de Patricia Ackerman

Fotografía de Patricia Ackerman

Estas manos.

Estas manos.
Estas manos que me salvan.
Estas manos atrapadoras
Que saben aferrarse a la vida en el último instante.
Estas manos que envejecen
Y por eso son mas sabias.
Estas manos que se despiertan doloridas
Pero que igual se ríen y tocan
Tanto como pueden.
Estas manos mudas, que no se callan.
Que gustan de palpar el aire, de buscar a tientas.
Que gustan de ensuciarse los dedos en la basura
En los rincones oscuros del alma.
Estas manos de piel dura y temblores incipientes.
Que cuentan con los dedos las horas.
Los instantes.
Estas manos que seguirán tanto como yo siga.
Estas manos que no me abandonan
Ni ahora ni después.

Julio 2013

Fotografía de Patricia Ackerman

Fotografía de Patricia Ackerman

En el trapecio.

Seguir volando.
Aunque los cielos sean ahora mas bajos.
Aunque redoblen los años mas que los tambores.
Aunque lluevan payasos de punta contando las horas.

Gastarse la piel, las alas no.
Agrietar el suelo, asomarse al abismo.
Y volver.
No para contarlo, para criar secretos.

Poner contra las cuerdas a este fuelle respirador,
y en esas mismas cuerdas colgarme la vida y girar.

Girar y volar.
Y ninguna vez, no será la última ni la primera.
Mi única noción del tiempo.

Tiene escena la pista.
Y tiene aire,
que lo vuela todo.

Julio 2013

Fotografía de Patricia Ackerman

Fotografía de Patricia Ackerman

Viviendo que me estoy.

Vivir esta vida intensa, de perfil,
miente a este perfil intenso de vivir.
Qué de cierto en la memoria queda.
Qué de soñado tiene la invención,
de estar viviendo.

La cuerda del reloj me ajusta las cuentas.
Y los deberes sin hacer.
Tanta vida sin vivir,
y tanto vivir, que ya no es vida.

Esas voces que se callan hasta aturdirme,
esas voces que no me llaman, ni me nombran.
Soy palabra suelta sin testigo.
Acto sin acción.

Hablé por hablar, viví por vivir,
Y no me voy,
porque estando, nunca estuve,
solo pasaba por allí.

El reloj tiene agujas.
Mis venas codicia.
Mi piel es pellejo,
y aún me pregunto:
Donde pasa esa vida que cuento y no viví.

(Diciembre de 2012)

Treinta mil.

Hay un lugar mas desolado y páramo,
mas estéril que el morir.
Ese brutal invento,
ese limbo mísero,
ese destierro de todo mundo.
Solo la templanza del vínculo,
el desgarro primigenio,
marcó la memoria buscadora.
La tenaz.

(este texto fue escrito a partir del poema de Gabriel Alejo Jacovkis “Las Huellas”. Octubre de 2012)

Error

Desamoros, desatintos y mas errores

La canción del suicida,
que loco de amor mató su corazón creyendo que era el de ella.
Titulo para un gesto,
para un instante.

Es abismo
el error,
es vacío.
Es la obstinación, que reniega de la curva
en el mismo instante de la caída.

El mundo es invención si estás del otro lado.

Cuenta el reloj,
el cuento del nunca se acaba,
pero se acaba.
Y la pipa se apaga.

En esta curva se estrelló un coche,
conté miles de veces,
sin saber que yo era conductor,
chasis, motor y curva.

No puedo estar allí si estoy aquí
me dijo mi propio cadáver,
saltando a las estrellas,
que estrellan la noche,
estrellándose la vida.

Hacer otra cosa

Escribir
en papeles,
en pizarras,
en la arena.
Escribir en la piel,
en la punta de los labios.
Escribir en la memoria.

Escribir
cada día,
cada instante,
cada cosa
cada ahora

Escribir
desde ahora,
desde la distancia,
desde la presencia,
Desde una recta,
desde una curva,
desde un ángulo,
desde un vértice.
Desde mi mesa en la terraza del bar.

Escribir
de memoria,
de costado,
de mentira.

Escribir
sin escribir
sin tinta,
sin sentido,
sin acuse de recibo.

Eso sí, después hay que lavarse muy bien los dientes, para sacar los trocitos de palabras que se quedaron sin salir.