Viviendo que me estoy.

Vivir esta vida intensa, de perfil,
miente a este perfil intenso de vivir.
Qué de cierto en la memoria queda.
Qué de soñado tiene la invención,
de estar viviendo.

La cuerda del reloj me ajusta las cuentas.
Y los deberes sin hacer.
Tanta vida sin vivir,
y tanto vivir, que ya no es vida.

Esas voces que se callan hasta aturdirme,
esas voces que no me llaman, ni me nombran.
Soy palabra suelta sin testigo.
Acto sin acción.

Hablé por hablar, viví por vivir,
Y no me voy,
porque estando, nunca estuve,
solo pasaba por allí.

El reloj tiene agujas.
Mis venas codicia.
Mi piel es pellejo,
y aún me pregunto:
Donde pasa esa vida que cuento y no viví.

(Diciembre de 2012)

Treinta mil.

Hay un lugar mas desolado y páramo,
mas estéril que el morir.
Ese brutal invento,
ese limbo mísero,
ese destierro de todo mundo.
Solo la templanza del vínculo,
el desgarro primigenio,
marcó la memoria buscadora.
La tenaz.

(este texto fue escrito a partir del poema de Gabriel Alejo Jacovkis «Las Huellas». Octubre de 2012)

Error

Desamoros, desatintos y mas errores

La canción del suicida,
que loco de amor mató su corazón creyendo que era el de ella.
Titulo para un gesto,
para un instante.

Es abismo
el error,
es vacío.
Es la obstinación, que reniega de la curva
en el mismo instante de la caída.

El mundo es invención si estás del otro lado.

Cuenta el reloj,
el cuento del nunca se acaba,
pero se acaba.
Y la pipa se apaga.

En esta curva se estrelló un coche,
conté miles de veces,
sin saber que yo era conductor,
chasis, motor y curva.

No puedo estar allí si estoy aquí
me dijo mi propio cadáver,
saltando a las estrellas,
que estrellan la noche,
estrellándose la vida.

Hacer otra cosa

Escribir
en papeles,
en pizarras,
en la arena.
Escribir en la piel,
en la punta de los labios.
Escribir en la memoria.

Escribir
cada día,
cada instante,
cada cosa
cada ahora

Escribir
desde ahora,
desde la distancia,
desde la presencia,
Desde una recta,
desde una curva,
desde un ángulo,
desde un vértice.
Desde mi mesa en la terraza del bar.

Escribir
de memoria,
de costado,
de mentira.

Escribir
sin escribir
sin tinta,
sin sentido,
sin acuse de recibo.

Eso sí, después hay que lavarse muy bien los dientes, para sacar los trocitos de palabras que se quedaron sin salir.

Hay que buscar

Hay que buscar,
lo que sea, como sea, donde sea,
pero hay que buscar.

Hay que buscar
en las carteras, en los bolsillos,
en los bolsos.
Hay que buscar en los pliegues de la ropa,
de las sábanas, en los pliegues de la piel,
en la de ella y en la de él.
Porque hay que buscar.

Hay que buscar en los cajones, en los armarios,
en los desvanes (cuando los haya)
Hay que buscar en la basura,
hay que ensuciarse los deditos,
buscando,
hay que romperse la espalda,
buscando,
hay que quedarse ciego,
buscando.

Entonces, habrá que buscar de memoria
y atravesar la historia,
buscando,
hasta llegar a las raíces,
buscando.
Si,
para arrancarlas de cuajo,
y levantando el puño
como si se tratase de una cabellera india,
gritar,
para desafiar a Dios.

Entonces y solo entonces,
seremos capaces de bailar
la danza de nuestros antepasados.

(año 2000)

Trapecio

Mi casa se balancea. Mi casa es una ventana en el aire.
Yo habito en ella y ella me habita a mi.
Jugamos a perseguirnos y a pillarnos,
ella no me deja caer, yo no la dejo escapar.
Yo me lanzo al vacío y ella me coge por los pies.
Nos abrazamos con desesperanza, borrachos de vértigo.
Nos aferramos el uno al otro hasta cortarnos el aliento.
Fuera de ella me pierdo, fuera de ella me hago viejo

Fácil / Difícil

Descerrajar la madrugada a golpes de sol y luna.
Viajar a las estrellas, en cada charco nocturno.
Escalar las nubes, nadar los desiertos.
Eso es fácil si me miras.

Despeñarme entre las grietas de mi piel vieja,
Ahogarme en los murmullos,
perder mi alma con cuatro ases,
ante tu reina desnuda.
Eso es fácil si me cierras tus ojos.

Lo verdaderamente difícil,
es escapar al influjo -sea luz o sombra- de tu mirada.

Es esquivar la vida abierta de tu abrazo.

Desamoros

Desamoros, destallos y otros errores.

Cuantas calles cortadas impidieron el encuentro,
la caricia curadora que nos tocaría la espalda.
Abrigo de madrugada, cuando la luna sola,
duerme a mi costado.
Que geografía equivocada, fue el territorio
donde morí en tu guerra.
No es abrazo, no es caricia
ese roce con la ausencia.

Hay fuego a lo lejos y lejos toca tan cerca.