Desamoros

Desamoros, destallos y otros errores.

Cuantas calles cortadas impidieron el encuentro,
la caricia curadora que nos tocaría la espalda.
Abrigo de madrugada, cuando la luna sola,
duerme a mi costado.
Que geografía equivocada, fue el territorio
donde morí en tu guerra.
No es abrazo, no es caricia
ese roce con la ausencia.

Hay fuego a lo lejos y lejos toca tan cerca.

El Baile de las Viudas

Esta noche
bailaremos la guerra.
Esta noche
bailaremos la muerte.
Del hermano,
del padre, del hijo
y la del hombre
que amo.

Esta noche
bailaremos el odio.
bailaremos el miedo.
A morir,
a matar,
a seguir vivos.

Esta noche
en el frente
bailaran las balas.
Aquí
bailaremos las viudas.

Esta noche
en el frente,
morirán de guerra,
hermano contra hermano,
padre contra hijo.
Pero unos y otros gritaran
al mismo tiempo:
Viva la Patria.

Esta noche
en el frente
lucharan cuerpo a cuerpo,
palmo a palmo.
Aquí
bailaremos
panza con panza,
paso a paso,
el
cuatro por cuatro

Baila,
baila conmigo
soldadito valiente.
Aprieta
esta noche
mi cintura
entre tus brazos.
Por la mañana
será el fusil
tu pareja.

Baila,
baila conmigo
soldadito asustado.
Aprieta con fuerza
tu cuerpo contra el mío,
que siempre
se muere
mejor,
después de vivir un poco.

Esta noche
bailaremos sin parar
hasta el amanecer.
Por los que mueren
y los que no.
Por los que matan
y los que no.
Por todos y por todas.
Bailaremos
para olvidar.
Para recordar.
Pero sobre todo,
bailaremos,
porque la vida
siempre
es más feroz
que todas las guerras.

Baila,
baila sin parar
esta noche.
Pero mañana,
al partir,
piensa
soldadito mío,
aunque la guerra sea civil,
en el frente,
la muerte
siempre es militar.

Sol

Hola sol.
Sol que rajas las carnes,
Que calientas las ideas,
Que incitas el deseo.
Sol que explotas mi cabeza,
Sol solo soledad.
Te pido sol que derritas todas las esperanzas,
Que no dejes ni una.
Entonces pasaremos a la acción y tu, sol, nos alumbrarás.
Hola sol.
Yo te saludo con ganas.
Tu curtes la piel y la piel curtida es la piel que deseo.
Para rozarla, para pasar mis dedos por sus grietas, llenas de historias,
De amores perdidos, de amores olvidados y también de amores encontrados.
Hola sol.
Despierta el dolor en mi carne para que otra carne me calme.
Solo sol.
Sol.

Naftalina

16/10

La Antigua Viña/
Bienvenidos al día de la naftalina! Hoy la calle se ha llenado de los primeros abrigos. Cazadoras, jerseys, chales, conviviendo sin pudor, con las ojotas, las camisetas de tirantes o de manga corta…

Pasa una pareja, ella envuelta en un pañuelo palestino enroscado como una pitón a su cuello y botas para pisar bichos en la jungla, y él, con ojotas havaianas, camiseta y bermudas y sin embargo parecían felices.

Pasan pies desnudos, pies vestidos, pies envueltos, pies tapados, pero todos hacen lo mismo, todos caminan la misma calle. Las rebecas están a la orden del día, en todos los colores y modelos posibles, pero todas huelen igual: Armario y amor. Es decir, a naftalina.

El cielo es de un azul lavado y el sol es frío. Hoy cada quien vive en su propia temporada, hoy los relojes no dan todos la misma hora. Pasa una mujer joven con zuecos y calcetines de rombos, pasa un vecino con sandalias y camiseta roja y tirantes azules, pasa una mujer en silla de ruedas con una mantita a cuadros, que le tapa hasta los pies, pasa una mujer mayor con paso displicente, limándose las uñas de la mano. Pasa un jersey largo o un vestido corto, según quien lo mire.

Y pasan teléfonos, teléfonos y mas teléfonos. Inteligentes o tontos, pero todos albergan secretos, noticias urgentes, encuentros, despedidas y todos les hablan a sus dueños al oído, y yo recuerdo a Gonzalez Tuñón, que quería abrir toda la correspondencia del mundo, para ver si alguien decía una palabra, aunque fuese solo una, para él. Buen martes a todas y todos!

Domingo

14/10

La Antigua Viña
Domingo con sol de otoño. Las 12 del mediodía. La calle está tranquila, en las terrazas se sirven los vermuts, con sus tapitas, sus cañas, sus bravas. «Donde estarás mejor, rey?» Le espeta Marina a un parroquiano viejo, mientras le sirve primorosamente sus olivitas, su vinito y su cenicero verde, como el unicornio azul. Un desesperado intento de gritar: El mundo está en orden y que el sol salga por Antequera, si quiere. Pasa un grupo familiar al completo, vestidos para la misa y preparados para las hostias. Pasa una sombra sin dueño, pasan dos sonrisas y un cigarrillo encendido. Pasan preguntas sin respuesta, pasa un niño sabio. Pasa una nieta con mp3 y un abuelo sordo. Paso yo y me saludo. Sentado a mi mesa, me veo alejarme despreocupado y feliz. Pasa una niña con patines en linea, directa hacia un futuro perdido. Pasa el gigantón argentino de la portería del costado y me saluda, «chau, pibe!», Nos sonreímos y el mundo entero saca el pan del horno. Una niña aterriza de bruces en el suelo sin paracaídas. Pasa la mujer de mis sueños, justo cuando estoy despierto. Pasa un barrendero recogiendo del suelo los deseos perdidos en la noche del sábado. Llega Daniel, el camarero de La Antigua Viña, con una camisa latina, negra, con dibujos de fuego, rojos, dorados y azules y una sonrisa de «Victoria, hemos batido al enemigo!» Detràs llega Laura sin su galgo, pero igual llega con la lengua afuera. Y mil perros persiguiendo las bicicletas de cristal de Spinetta. Buen domingo a todos y todas!

A mi tía Coca

10/10

La Antigua Viña

Implacable, brutal, devastadora.
Y tantos mas adjetivos. Pero ni juntos ni por separado la contienen ni la nombran,
como mucho, solo arañan su sombra mezquina.
Nosotros, tan aferrados a las palabras, nuestra única munición ante el abismo,
no buscamos ya entender, sino tan solo soportar su presencia insoportable.

Aquí me despido de vos, mi «tía catalana» ahora que has apagado tu motor fuera borda,
esa energía desmesurada y valiente, esa arrolladora forma de vivir de contagiar vida a los cuatro vientos.
Ahora te toca descansar, nosotros guardaremos tu recuerdo

Personajes

09/10

Patxoca

Martes, clase de 8,30 a 12,00. Café tempranero y amaneciente a las 7,30 en el Patxoca, y ahora café conclusivo en la Antigua Viña.
Entre uno y otro, tantas vidas. Es lo que tiene el teatro, que sales manchado de vidas ajenas, vidas en construcción. Y que como el cemento o la pintura, manchan cuando están frescas. Las vidas reales, estas que ahora caminan delante mio, mientras fumo sentado en la terraza, tan ciertas como las baldosas de la acera, y como ellas, a veces tan rotas, gastadas y pisadas, no manchan. Y aunque sorprendan, interesen, seduzcan o rechazen, solo pasan y se van, cabalgando sobre sus dueños.
Pero las vidas ficticias del teatro se nos pegan en la piel, nos entran por los poros hasta el alma y la contaminan y al no tener cuerpos propios que se las lleven a cuestas al acabar el ensayo, se adhieren y se cuelan en el nuestro. Como el olor del tabaco que llevo siempre conmigo y que ya no me abandona ni en la ducha.

Eternamente

07/10

La Antigua Viña
Después de una mala noche, me he despertado con un mal presentimiento en el cuerpo: Que con la marcha del Brasilero, se vayan también las mulatas caribeñas, almas rebozantes de vida y carne que iluminaban la calle y los ojos de los tertulianos, y en especial, los míos. Las imagino a ritmo de samba y cumbia extraviadas en otros barrios, iluminando otras miradas oscuras.
Mi acera y yo, por lo que pudiera pasar, ya añoramos su contoneo, sus risas francas y sonoras, sus geografias redondas. Nada es eterno y menos las alegrías, dicen los agoreros, pero yo les respondo, que el deseo que nos han regalado durará toda la vida, que es la única eternidad posible, aunque sea cortita.

Blanco y negro

06/10

La Antigua Viña

Me gusta el blanco y negro.
En la fotografía y por extensión en el cine. Me vienen a la retina de la memoria joyas del neorrealismo italiano, o los destellos únicos de fotografos como Bresson, o hasta las fotografías de mi infancia, sin ir mas lejos.
Pero otra cosa es lo descolorido, y no me refiero a la palidez de la enfermedad, ni de las emociones desvastadoras, no. Lo que no aguanto son las ideas, las ideologías descoloridas, como esas izquierdas que escriben de derecha y se llaman de centro, o esos amores de hábitos sin pasión. Esos días anodinos, sin sol ni lluvia, esas tormentas sin truenos ni relámpagos.
Estas noches sin sueños, estos días sin deseo.
Esta rutina de envejecer sin sobresaltos

Foto de Patricia Ackerman. (gracias Patricia!)