Elogio de la vejez.

Que fue de la venerable y respetada vejez que nos esperaba luego de una dura vida de lucha y esfuerzo?
Descatalogada, fuera de stock. Ahora lo que se lleva es el ser joven para siempre.
Mente joven y espíritu joven, y no importa que estemos decrépitos, siempre nos podremos rejuvenecer, implantar, cortar, estirar, modelar, como en la peluquería. Reciclar la mente, planchar el alma y teñir el espíritu. Lo que haga falta para seguir siendo jóvenes hasta la eternidad que nos parió!
Para ti no pasan los años! Pareces mucho mas joven que cuando eras joven! Tiene noventa, y sigue siendo tan joven!
Por el contrario, la vejez, antaño imbuida de sabiduría, experiencia, nobleza, ha pasado a ser sinónimo de fracaso, abandono, desinterés, desidia. En definitiva, hoy la vejez no es una edad, sino una conducta, una mala conducta a combatir.
Que seas creativo a los veinte o a los ochenta, no tiene nada que ver con la juventud, sino con tu capacidad creativa, digo yo, vaya, y cuesta lo que cuesta.
Por otro lado, los viejos nos quejamos desde siempre, o sea, desde que éramos jóvenes, del desinterés de los mismos, por todo todito todo, pero si a los setenta y ocho comienzas una carrera universitaria, es porque tienes el espíritu joven? Anda ya!
He conocido y conozco, viejos y viejas hermosos, hermosas, no por mantenerse jóvenes, sino por haber vivido intensamente, rabiosamente. Así se han gastado, curtido, encorvado, y desconectado, con toda la fiereza de la vida tatuada en la piel. Si nos gusta gastar los zapatos, porque no nos va a gustar gastar la vida para que sea mas cómoda?
Y si el fragor de la travesía nos come el cerebro, que el viaje lo valga, me grita el alemán!
Hasta aquí, el cabreo, ahora medio pensamiento. Sería demasiado ingenuo no interpretar esta veneración a todo lo joven como un reflejo mas de los nuevos paradigmas de esta era digital, sincrónica, y regida por una economía neoliberal furiosa. Sí hemos prescindido de los atributos adjudicados a la vejez, como el valor de la memoria, de la experiencia, de la sabiduría, también prescindimos de la necesidad de concreción, de definición personal y de definición del propio espacio, es decir, de nuestro lugar en el mundo, propios de la edad adulta.
“Cambia tu vida a los veinte, a los treinta, a los cuarenta, a los cincuenta, a los sesenta, a los ochenta…” Esta retahíla, tanto puede ser una bella definición de libertad y juventud, como el prepararnos para la precariedad como forma de vida. Es lo que viene, cambiar de trabajo, de casa, de ciudad, de vida, hasta que muramos de juventud.
Yo, si me lo permiten, prefiero envejecerme encima, que en diferido, eso de envejecer el cuerpo pero no la mente me rechina los dientes, y si ademas se menta el espíritu, hago cortocircuito!

2 pensamientos en “Elogio de la vejez.

  1. Raul Vera Ocampo dice:

    Querido Jorge veo que también entraste en los laberintos de la vejez, a pesar que te falta todavíarecorrer camino. En mi libro de poesía” Ultimos fragmentos de un viaje al interior de las cosas” (dichosea de paso recibió un premio como el mejor libro de 2009) hay un poema que se llama De senec-tute, escribí: “La tristeza no es / los años/ que se fueron/tal vez sea el no poder/ dejar el entorno/que nos rodea/de ese modo placentero/ que siempre/fue soñado/ por todos;/ -y más adelante:”La tristeza/ es estar solo/ en el preciso día/ en que quieres sentir/ la presencia del otro/ y saber/que no habrá más pena/ ni olvido/ porque la canción/ya no será cantada/ por nadie”. Como vesla vejez es un tema que nos embarga los últimos años. Un abrazo Raúl.

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