Gran Cabaret Gran

16/06

Desde la madrugada en el salón/

La nave.
Por la tarde se prueban elementos, los anclajes, el sonido. Se ultima el orden de los números y los enlaces. Se acaba de lavar, vestir y maquillar la nave para recibir a los invitados.
Dentro, se estira, se calienta. Se pasan números o solo trucos y se ajustan al espacio, a la altura. Mozos de pista memorizan los cambios. Técnicas y técnicos hacen su guión.
Afuera, en el callejón entre los coches aparcados, se organiza un corro de sillas, tumbonas, cajones y otras reposaderas, para amigos tempraneros, acompañantes y niños. Hay ambiente de caravanas. Hay circo. Y sí, también hay un perro. Hay pueblo en la ciudad. Hay carpa en el pueblo.

El público.
El público llega. Y llega. Y llega. Público con ganas, de circo. El callejón les hace clandestinos y les protege. Es guarida. La tardecita acompaña con su clima y el sábado pone su Puck o su Vinicius.
Se saluda, se conoce o se reconoce. Los de casa reciben.
Hay evento, hay invitados, hay fiesta. El perro se fue a dormir a su casa, pero igual hay porro y hay birra. Y limonada y pasteles y tartas deliciosas.
La nave se hincha, como en los dibujos animados, para dar cabida a tantos y tantas, tantitos y tantitas. La fila de veteranos sentados contra la pared, y el resto sentados en el suelo. De la linea recta de la pared al circulo de la pista, somos un dibujo. Y hay vigías en las escaleras.
Comienza la función. Desde la pasarela del altillo, dos aéreos dando y recogiendo elementos con el arpón del capitán Ahab.

Magia.
Tiene el circo la magia del fuego, la liturgia y el acto, lo real y la metáfora, como ningún otro arte escénico.
Al llegar a casa al público le dolerán las cervicales, de tanto mirar ángeles, demonios, aquelarres y brujas en el cielo techado por Maria Achuzena, intentaba decir el trabalenguas.
Los elementos de circo tienen vida, carácter y personalidad. La relación del artista con su elemento es parte de su arte, de su magia real -porque es magia y es real- , Y el número es un resultado de esa relación. Siempre es un dúo. Y el dúo es un trío.

Vuelan. O hacen volar. O hacen reír. Se adueñan de tu respiración y te dejan en vilo, te asombran, te arrebatan, te maravillan, te emocionan. Te enamoran del aire.

Al acabar la función, ya es noche y en el callejón se forman corros en la oscuridad. Se charla, se felicita, se abraza, se celebra.
Esta noche público y artistas volaremos en sueños. Unos por primera vez, otros tendrán su mejor vuelo. Ese que te hace seguir volando cuando estás despierto.
Buen circo y buen final de fiesta a todas y todos!

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