Hospitales.

04/04

La Antigua Viña/

Día cuatro del cuarto mes del año, en el cuarto día de la semana. Si agregamos que estamos en el año trece y sumamos el uno y el tres tendremos el cuatro que nos falta para el póquer de cuatros.
Aunque no signifique nada, suena bien. Convierte este día en un 4×4, un todo terreno, capaz de afrontarlo todo, de subirlo todo, cueste lo que cueste la cuesta.

Pruebas rutinarias de hospital para hoy.
Tienen los hospitales la brutalidad de confrontarnos con el drama, mas que el teatro, que hoy por hoy, confronta poco y cuesta mucho. Tienen el olor del dolor, de la tragedia.
Al subir las escaleras a pie, te preguntas si las bajarás en camilla, o si ya no las bajarás.
Te sientas en la desconchada sala de angustias, mas que de esperas, o para decirlo con todas las letras, de esperas con angustia. Ensayas tu mejor cara de a mi no me pasa nada, lo mío es solo un examen rutinario de control, yo estoy sano, creo, me parece, al menos ayer lo estaba… Pero a tu lado ya se sienta el dolor envuelto en un atajo de huesos y pellejo y te desmoronas en un mar de síntomas solidarios.
La enfermera que me atraviesa la vena me reconoce y me saluda amable. Hace mucho que no lo veía por aquí, me dice. Yo sonrío torcido, y con ganas de decirle que mucho siempre es poco para volver a verla, pero me callo.
Al salir a la calle respiro la vida con ganas, o sea, enciendo un saludable cigarrillo y me vengo a instalar a mi mesa de La Antigua Viña.
La calle transita de espaldas al hospital, mientras estemos aquí, pienso, no hay enfermedad que valga, aunque la farmacia a tres metros de mi portal, tranquiliza tanto como intranquiliza…
Al rato de fumar mi café pasa la señora que estaba sentada a mi lado en la sala de espera del hospital, y ahora parece tan sana!, pienso.
Sentados a los pupitres de un aula, todos parecemos alumnos, sentados a la mesa de un festín, todos parecemos hambrientos, sentados a la mesa de una tertulia televisiva, todos parecemos idiotas. Pero sentados en la sala de espera de un hospital, todos estamos enfermos.
La próxima vez espero de pie. (ese tiene almorranas, pensarán entonces, los otros enfermos).
Buena salud a todas, todos!

2 pensamientos en “Hospitales.

  1. Gabriel Alejo dice:

    Qué bueno! El otro día, sentado en la sala de espera que frecuento con perniciosa asiduidad, me vinieron varias de las sensaciones que describís y comencé un poema que ahí está, esperando que lo acabe. Cuando lo tenga te lo mando.

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