Volviendo que es gerundio.

04/02

La Antigua Viña/

Lunes usado, lunes gastado, lunes acabado. Es hora de volver a casa.
A esta hora, el barrio vuelve. Vuelve de la oficina, del taller, del andamio.
Vuelven las cajeras, envilecidas sus manos de tanto tocar dinero. Necesitarán mucha crema hidratante y mucha piel que tocar, antes de recuperar la sensibilidad.
Vuelven los jubilados que no fueron a ninguna parte, pero igual vuelven, o están de vuelta, vaya usted a saber.
Vuelven los maridos, vuelven las esposas, los hijos vuelven menos. O salen mas. Vuelven a encenderse los televisores. La calle brilla con reflejos azulados y luces parpadeantes que iluminan las ventanas, que apagan las mentes, las miradas.
Por el ritmo de los destellos puedes adivinar quienes están viendo el mismo canal, eso sí, primero tienes que aburrirte, pero que mucho, antes de intentarlo.
Es la hora de la paradita en los bares, antes de subir a los hogares, la hora de ese quinto, ese vinito, ese cognaquito para tomar impulso. Es la hora de apoyarse en la barra, respirar hondo, y expulsar junto con el aire, las ganas de salir corriendo y no parar jamás.
Pero es la hora de apurar el trago y volver al hogar justo a tiempo para cenar, entre reflejos azulados y luz parpadeante, con la familia. Quizá esta noche echen Forrest Gamp en la tele.
Yo también vuelvo, sin lucecitas y sin cena, al timón de mi escritorio. En él navegaré hasta tu puerto, a buscarte. Que ríete del rapto de Elena.
Que tengáis ventanas sin lucecitas esta noche, todas y todos!

Viento.

03/02

Interior de La Antigua Viña/

Viento que barre las calles, que barre las sonrisas de ayer, que barre las alegrías de hoy.
Viento que separa o junta, depende de que lado te pongas.
Ls terrazas sin parasoles son como islas sin palmeras, donde no cabe un naufrago.
Los vecinos y vecinas son arrastrados como cometas sin cordil, sin piolín. Y así van, golpeando contra las paredes, los portales, golpeándose entre si. Las bufandas se alargan como lenguas burlonas, los sombreros se escapan, como se escapa tu presencia soñada cuando despierto.
Viento que sacude los esqueletos, que nos hace bailar al son de sus ganas. Bailan los papelitos de la calle, bailan los papeles de la corrupción. Bailan otra vez las faldas de las mozas y vuelven a bailan los ojos de los mozos debajo de las faldas que bailan. Bailan las banderolas de las farolas, y baila la orquesta silenciosa. Hoy bailan hasta los cojos, dijo Ettore Scola
Se agitan los semáforos y se agitan los árboles, la calle toda se mueve, se agita y se sirve bien helada…Se mueven las piezas del ajedrez y de las damas, se mueven los tableros que sostienen las piezas, se mueven hasta los jugadores que mueven las piezas. Hoy nos movemos todos y todas. Hoy no hay lugar para la calma, la quietud.
Es en este movimiento donde se pierde la calma, donde se pierde la paciencia, donde se pierde la razón. Hay vientos que enloquecen como el Siroco, que si te da, no veas.
Y entre todo este baile, este agitarse, este moverse sin ton ni son, el viento barre mis palabritas, espero eso si, que las lleve hasta ti, que las sople debajo de tu puerta, dentro de tu oído y que ellas te susurren mis ganas de estar quieto a tu lado, como las sombras que dan las farolas que mientras están, están y no hay horas que las muevan.
Buen viento y barca nueva, a todos y todas!

Sábado.

02/02

La Antigua Viña/

Sábado por la mañana, con sol y sin frío. Así las cosas, la calle discurre despreocupada y feliz. Vecinos y vecinas mas que caminar, pasean y  disfrutan de esta esta tibieza amiga. Hoy los abrigos se llevan en la mano y las sonrisas puestas.
Pasa una pareja centenaria del brazo, el sin dientes en su boca triste, y un sí continuo en su cabeza, ella con dientes en su sonrisa, y una cabeza que dice que no, que no, que no… Quizá es el residuo tóxico de una vieja discusión que ya ni recuerdan, o las bases de un amor duradero, mas que algunos dientes, pienso.
Pasan los papeles de Bárcenas, de mano en mano, de boca en boca. Pero los sobres seguirán pasando de bolsillo en bolsillo.
Pasa el hermano gemelo de Bob Marley, siguiendo los pasos de un ritmo secreto y familiar. Me sonríe y con sus dedos largos, me señala mis auriculares. Le devuelvo la sonrisa y le ofrezco el auricular derecho, pero él sigue de largo, no necesita mas música que la que suena en su cabeza. Pasa Laura sin galgos -nombre para una novela, pienso- y su paso es lento y tranquilo, debería salir sola con mas frecuencia, me digo.
Una ambulancia pasa atronando por encima de mi cabeza, suerte y larga vida, le deseo a su huésped, hoy no es día para irse.
La terraza está animada, en la mesa de al lado una familia desayuna ruidosa, grosera y por eso feliz, detrás de mi una pareja joven hace planes para el presente, es decir, se besan, se tocan, se susurran mentiras hermosas al oído, como en Jhonny Guitar, la película de Nicholas Ray: Dime una mentira, le dice él, dime que aún me amas. Aún te amo, responde ella. Ellos eran Joan Crawford y Sterling Hayden.
El parte diario me ve y se acerca a saludarme y a ponerme al día de sus acontecimientos inmediatos. Se acerca un perro sucio, sin socio y sin correa, olfatea los bajos de mi pantalón, me dedica una sonrisa honesta y sigue su camino después de llenarme de babas las perneras y los zapatos, y yo estúpidamente agradecido.
Miro la hora, acabo de fumar mi café mañanero, sonrío sin saber porqué y con olor a perro feliz, me dispongo a surfear este sábado luminoso.
Buen sábado a todos, a todas!