Embarriado hasta las cejas.

13/02

La Antigua Viña/

Es un barrio cabedor como pocos. Es lo que tiene, aquí cabemos todos y todas. Sí, habrá mas de uno o de una que refunfuñe, que gruña, pero poco mas.
Aquí nos respetamos, aunque no nos gustemos. Barrio vividor y sufrido, madrugador y ojeroso, pero cumplidor.
Vecinos venidos del mundo, de los países latinos, de los países del este, del Pakistán, de la India, de donde pudimos, de donde supimos nacer, mire usted.
Coristas jubiladas son las mujeres del barrio. Mis vecinos y vecinas: artistas porno del Bagdad, artistas de la fontanería, vendedores de lo que pinte aunque no cuadre, obreros de la construcción revenidos en paletas de la chapuza, seguratas, enfermeras, cajeras desencajadas, agentes del desorden, gente que vive lo que puede como puede. Gente que aguanta los golpes, gente que muere cada noche pero que vuelve a levantarse al día siguiente. Desayunadores de vida, comedores de drama, cenadores de guisos y potajes sonadores.
Gente que sabe reír, que sabe llorar, que sabe follar. Es por las noches en que todas las camas del barrio crujen y traquetean de placer hasta la madrugada.
Barrio de olores fuertes, de colonias baratas, de pedrería falsa, de lacas y crencha engrasada, diría Carlos de la Púa.
Barrio que da asilo sin preguntar, pero que no te va a extrañar si un día ya no estás.
Aquí amanezco, aquí duermo, aquí me vivo lo que puedo, aquí mis huesos encontraron su hogar.
Aquí cumplo mis años y aquí celebro los tuyos tal día como hoy, tan trece y tan febrero, aquí te escribo, aquí te deseo, aquí llegarás un día y nos fundiremos en un abrazo cuerpo a cuerpo, beso a beso. Aquí finalmente no habrá mar que nos separe.
Buena barriada a todas y todos y feliz cumpleaños a los que hayan nacido un trece tan de febrero!

Domingo de carnaval.

10/02

La Antigua Viña/

De que sirven todos los jerseys, todas las bufandas si no está dentro tu piel rozadora, de que sirven mis brazos si solo abrazan tu ausencia.

Amanecer en un bello domingo de invierno, con sol, con frío y sin ti, es un desperdicio.
La calle respira descanso, como debe ser. Los pocos vecinos y vecinas que la transitan a estas horas, lo hacen con el alma en pijama. Los coches pasan con sigilo, de puntitas de rueda, para no turbar el sueño de los que aún navegan sus sueños en camas crujidoras.

El café en la terraza es reparador y calienta mas que este sol de cotillón, que esta luna disfrazada de astro rey. El cigarrillo humea silencioso entre mis dedos azules y titiritantes. Sol de neón. Frío y luminoso, como Catherine Deneuve, cuando era luminosa -fría lo sigue siendo-. Sol de invierno, sol de huevo, que se deja tocar y te mancha de amarillo la punta de los dedos.

Mañana de carnaval.
Pasa un abrigo redondo, lanoso y chillón, del que asoman dos pies, dos manos y dos ojos a modo de periscopio, pasa una gitana bella, con el pelo enroscado en su cuello a modo de bufanda, o de boa constrictora, vaya usted a saber.
Pasa un perro con anorak y capucha, su socia se ha metido entera, dentro de una oveja, sin embargo no se trata de un perro pastor.
Pasa un lobo estepario ruso con su gorro de piel con las orejeras bien ceñidas, para no oír que te estoy llamando. Pasan las hermanastras de cenicienta riéndose de mi. Dicen que tu zapato no te encontrará. Ellas no saben que mi corazón tiene GPS.

Pasa un sobre corruptor en pos de la mano de santa Teresa, pasan dos mozas disfrazas de coristas del Paralelo, o son dos coristas del Paralelo disfrazadas de buenas mozas que se echan a perder, cantaba una vieja canción, nada infantil.
Pasan dos gorilas del circo de Sarrasani, disfrazados de porteros de discoteca, pasa Cristobal Colón camino del puerto de Palos y le pregunto si necesita un grumete, a ver si así llego hasta ti para que me descubras y claves tu bandera en mi pecho.
Del portal de casa salen los galgos, Ares y Nevado, o debería decir Caín y Abel, y un montón de ropa de abrigo en capas, que supongo que debe ser Laura.
Avanza la mañana, como avanzaban los caballitos del Costa Azul, a trompicones. El aire se llena de pan y de café caliente en las cocinas. Es hora de no hacer nada, así que apuro el humo de mi café, bebo hasta el poso de mi cigarrillo, y emigro hasta la estufa de mi escritorio donde dibujé el mapa de tu corazón, con buen viento, llegaré hasta ti antes de volver a envejecer, como Manuelita, la de Pehuajó.
Feliz carnaval, a todos y todas!

Clima.

07/02

Patxoca/ la Antigua Viña/

El invierno avanza y el frío ya no es tema, pero sigue ahí, apretando como zapato nuevo, y para colmo, estos días se ha aliado en sociedad ilícita con el viento, con el único fin de desahuciarnos de las terrazas.

Cuando el clima te encierra en el vaho de los interiores, es decir, de este lado de los cristales, de esta lado de las prohibiciones. Cuando el humo solo puede ser privado, y aunque no se parezca al humo de los hogares, sea para mí, el humo de mi hogar. Cuando el parte meteorológico gana la batalla, entonces, trampeas como puedes. A las horas del mejor sol, por ejemplo, aguantas unos humos en la terraza, luego cuando la temperatura muerde y no suelta, combinas interiores con el cigarrillo en la puerta, el paradito, al resguardo del vano de las entradas de los bares. Y a la noche cuando el frío ya es materia tangible y muy sensible, entonces le toca el turno al estufado, en casa, al calor de los objetos conocidos.
Pero ahora, antes de entrar a clase, estoy en la terraza, solo yo, solo. Despiadadamente solo, cantaba el polaco Goyeneche como nadie, en su versión de martirio.
La calle está desierta y los pocos parroquianos o parroquianas que transitan, lo hacen a cara de tajo, o sea, a cara cortada por el frío.
Los alumnos y alumnas llegan cabizbajos a la escuela, no por un estado anímico, sino para esconder las cabezas del frío, como las tortugas. Hoy, hasta los coches tienen frío y se juntan en las esquinas, tiritando en la espera roja de los semáforos. Los poros de los vecinos y vecinas se fueron de vacaciones al sur, a calentarse como lagartos, mientras tanto, nuestra piel es una placa base, lisa e impenetrable. Nada entra, nada sale.

Salgo de clase temblando, no por la emoción de los textos de B. Brecht, sino por prevención, por precaución, porque puestos a temblar, empiezo cuando quiero y no cuando me toque.
He comido en La Antigua Viña y de puro cabezón, me fumo el café en la terraza desierta. No aguanto ni cinco minutos y vuelvo tortugueando, café en mano, al interior, ante la mirada divertida de Marina.
Buenas tardes y buenas estufas a todos y todas!

Volviendo que es gerundio.

04/02

La Antigua Viña/

Lunes usado, lunes gastado, lunes acabado. Es hora de volver a casa.
A esta hora, el barrio vuelve. Vuelve de la oficina, del taller, del andamio.
Vuelven las cajeras, envilecidas sus manos de tanto tocar dinero. Necesitarán mucha crema hidratante y mucha piel que tocar, antes de recuperar la sensibilidad.
Vuelven los jubilados que no fueron a ninguna parte, pero igual vuelven, o están de vuelta, vaya usted a saber.
Vuelven los maridos, vuelven las esposas, los hijos vuelven menos. O salen mas. Vuelven a encenderse los televisores. La calle brilla con reflejos azulados y luces parpadeantes que iluminan las ventanas, que apagan las mentes, las miradas.
Por el ritmo de los destellos puedes adivinar quienes están viendo el mismo canal, eso sí, primero tienes que aburrirte, pero que mucho, antes de intentarlo.
Es la hora de la paradita en los bares, antes de subir a los hogares, la hora de ese quinto, ese vinito, ese cognaquito para tomar impulso. Es la hora de apoyarse en la barra, respirar hondo, y expulsar junto con el aire, las ganas de salir corriendo y no parar jamás.
Pero es la hora de apurar el trago y volver al hogar justo a tiempo para cenar, entre reflejos azulados y luz parpadeante, con la familia. Quizá esta noche echen Forrest Gamp en la tele.
Yo también vuelvo, sin lucecitas y sin cena, al timón de mi escritorio. En él navegaré hasta tu puerto, a buscarte. Que ríete del rapto de Elena.
Que tengáis ventanas sin lucecitas esta noche, todas y todos!

Viento.

03/02

Interior de La Antigua Viña/

Viento que barre las calles, que barre las sonrisas de ayer, que barre las alegrías de hoy.
Viento que separa o junta, depende de que lado te pongas.
Ls terrazas sin parasoles son como islas sin palmeras, donde no cabe un naufrago.
Los vecinos y vecinas son arrastrados como cometas sin cordil, sin piolín. Y así van, golpeando contra las paredes, los portales, golpeándose entre si. Las bufandas se alargan como lenguas burlonas, los sombreros se escapan, como se escapa tu presencia soñada cuando despierto.
Viento que sacude los esqueletos, que nos hace bailar al son de sus ganas. Bailan los papelitos de la calle, bailan los papeles de la corrupción. Bailan otra vez las faldas de las mozas y vuelven a bailan los ojos de los mozos debajo de las faldas que bailan. Bailan las banderolas de las farolas, y baila la orquesta silenciosa. Hoy bailan hasta los cojos, dijo Ettore Scola
Se agitan los semáforos y se agitan los árboles, la calle toda se mueve, se agita y se sirve bien helada…Se mueven las piezas del ajedrez y de las damas, se mueven los tableros que sostienen las piezas, se mueven hasta los jugadores que mueven las piezas. Hoy nos movemos todos y todas. Hoy no hay lugar para la calma, la quietud.
Es en este movimiento donde se pierde la calma, donde se pierde la paciencia, donde se pierde la razón. Hay vientos que enloquecen como el Siroco, que si te da, no veas.
Y entre todo este baile, este agitarse, este moverse sin ton ni son, el viento barre mis palabritas, espero eso si, que las lleve hasta ti, que las sople debajo de tu puerta, dentro de tu oído y que ellas te susurren mis ganas de estar quieto a tu lado, como las sombras que dan las farolas que mientras están, están y no hay horas que las muevan.
Buen viento y barca nueva, a todos y todas!

Sábado.

02/02

La Antigua Viña/

Sábado por la mañana, con sol y sin frío. Así las cosas, la calle discurre despreocupada y feliz. Vecinos y vecinas mas que caminar, pasean y  disfrutan de esta esta tibieza amiga. Hoy los abrigos se llevan en la mano y las sonrisas puestas.
Pasa una pareja centenaria del brazo, el sin dientes en su boca triste, y un sí continuo en su cabeza, ella con dientes en su sonrisa, y una cabeza que dice que no, que no, que no… Quizá es el residuo tóxico de una vieja discusión que ya ni recuerdan, o las bases de un amor duradero, mas que algunos dientes, pienso.
Pasan los papeles de Bárcenas, de mano en mano, de boca en boca. Pero los sobres seguirán pasando de bolsillo en bolsillo.
Pasa el hermano gemelo de Bob Marley, siguiendo los pasos de un ritmo secreto y familiar. Me sonríe y con sus dedos largos, me señala mis auriculares. Le devuelvo la sonrisa y le ofrezco el auricular derecho, pero él sigue de largo, no necesita mas música que la que suena en su cabeza. Pasa Laura sin galgos -nombre para una novela, pienso- y su paso es lento y tranquilo, debería salir sola con mas frecuencia, me digo.
Una ambulancia pasa atronando por encima de mi cabeza, suerte y larga vida, le deseo a su huésped, hoy no es día para irse.
La terraza está animada, en la mesa de al lado una familia desayuna ruidosa, grosera y por eso feliz, detrás de mi una pareja joven hace planes para el presente, es decir, se besan, se tocan, se susurran mentiras hermosas al oído, como en Jhonny Guitar, la película de Nicholas Ray: Dime una mentira, le dice él, dime que aún me amas. Aún te amo, responde ella. Ellos eran Joan Crawford y Sterling Hayden.
El parte diario me ve y se acerca a saludarme y a ponerme al día de sus acontecimientos inmediatos. Se acerca un perro sucio, sin socio y sin correa, olfatea los bajos de mi pantalón, me dedica una sonrisa honesta y sigue su camino después de llenarme de babas las perneras y los zapatos, y yo estúpidamente agradecido.
Miro la hora, acabo de fumar mi café mañanero, sonrío sin saber porqué y con olor a perro feliz, me dispongo a surfear este sábado luminoso.
Buen sábado a todos, a todas!