Policía

26/09

La Antigua Viña

El día 25 de septiembre, en Madrid, la policía carga contra los manifestantes que protestaban por las medidad del gobierno fascista del PP.

La policía es igual en todas partes.
Son «perros con chapa» (Carlos de la Púa), que cuando los sueltan, muerden rabiosos al pueblo que deberían proteger. Ellos solo lamen la mano corrupta del amo que los a(r)ma.
Argentina, Chile, Grecia, Italia, España… da igual, ladran igual, muerden igual, matan igual. Ellos dicen que es su trabajo, yo digo que es su ideología. Ellos dicen que cumplen órdenes, yo digo que son culpables. Ellos dicen que los provocan, yo digo que nos defendemos. Ellos dicen que protegen las instituciones, yo digo que agreden al pueblo. Ellos dicen que no los queremos, y tienen razón

A propósito del cabaret «Los años se cumplen volando»

24/09

Patxoca

Gracias a todos y todas los que vinisteis ayer, y a los que desde lejos me acompañasteis con vuestros mensajes y con vuestro cariño!!
Quizá ya no vuelo tanto. Pero todavía salto largo… (Dolina dixit del Ángel Gris) Un gusto inmenso y emocionado, con las actuaciones de Maria, mi hija, y su guitarrista, Jorge, de Marina, de Esther, de Kat y de Maria C. (la cortinista) Sus actuaciones han sido de lujo. Gracias Kat, por imitar tan dulce a los pájaros y por la tarta mas rica del mundo! Gracias Albert & Tato por dejarnos jugar en vuestra casa! Gracias a los amigos y amigas que en tren, coche o bicicleta os llegasteis hasta Arenys de Mar!
Gracias Marina por todos los vuelos y por seguir estando siempre! Gracias hija por regalarme siempre con este orgullo que ya no me cabe! Gracias Esther por todos los años compartidos y por tu «marujita» única! Gracias Maria por tus telas! (y por compartir la resina) Gracias Alain por regalarme todos estos años de vuelo!
GRACIAS – GRACIAS – GRACIAS – GRACIAS – GRACIAS

Porque hoy es sábado

22/09

La Antigua Viña

Sábado por la tarde. Las mozas han crecido unos diez centimetros de media. Plataformas o tacones de aguja impolutos desde donde la sensualidad se asoma a la noche inminente.
Ellos se han afeitado tan a fondo que la piel se ha vuelto cristal, donde ellas se reflejan en el instante antes del beso. Cierro los ojos, la calle se ha llenado de fragancias, colonias, lociones, perfumes que transitan, se entrecruzan se mezlan o se rechazan. Vinicius de Moraes cantaba: «porque hoy es sábado…» Ahora lo imagino sentado a mi lado, con su botella de whisky en la mesa y su poesía rebosando su vaso, mientras nuestras miradas trepan por las piernas de autopista de esa muchacha de nombre Deseo.
El sol es una franja roja en un horizonte de cemento vibrante. De mi portal sale una vecina, acicalada para la fiesta, con zapatos negros de gamuza, con lazo en el tobillo y tacones hipodérmicos plateados, y la bolsa de basura en la mano… Toda una metáfora, pienso.
Pasa un grupo de mujeres paquistaníes, con sus atuendos tradicionales, entre ellas, una niña de unos diez años con sandalias de tacos altos, lleva un bebe de días en sus brazos. Sus tobillos demasiados frágiles e inexpertos balbucean a punto de quebrarse y a mi se me encoge el alma, y en este preciso momento, como por arte de magia, se han encendido las farolas. La noche queda inaugurada.
Porque hoy es sábado

Que caiga un chaparrón

18/09

La Antigua Viña

Día gris por donde lo mires. Cargado de presagios y de nubarrones a punto de lluvia. Pero se aguanta, como los niños el llanto. En días como hoy, el alma se inquieta sin saber porqué, y la mirada busca señales en angulos y rincones, claves que nos revelen las verdades esenciales. Con esta carga caminan hoy mis vecinos. El paso mas apretado y las nalgas mas prietas. Hoy todos somos mas perros, mas recelosos, mas desconfiados, hoy todos olisqueamos el peligro. Pero en secreto, en todos los corazones resuena hoy una musiquita conocida: «Que llueva, que llueva, la bruja está en la cueva, los pajaritos cantan. Que si, que no, que caiga el chaparron…»
Mientras tanto, yo celebro que ayer perdimos una mala Esperanza.

sonrisas

13/09

La Antigua Viña

El aire es fresco y ágil, la ciudad se despereza, apacible y ciudadana, la gente se saluda y hay sonrisas generosas colgando prestas, en las bocas amplias del barrio.
Pasa una gitana de rumanía fumando, con un niño con piernas caminantes y otro enroscadito en el interior de su vientre redondo, un vecino se queda dudando a punto de palabra, pero se calla, luego me mira y me dice: «iba a decirle que en su estado no debería fumar, pero igual se molesta, mejor no digo nada» me sonríe (clave del día) y sigue su camino. Yo me quedo pensando en el estado de Rumania, tan embarazado, tan maltratado, y aventuro que un cigarrillo es el menor de sus males. Llega el cartero y toca varios timbres a la vez, y del interfono responden varias voces metálicas que se cruzan, se chocan y acaban hablando entre si, perplejo el cartero intenta meter texto en la escena, pero nadie le escucha, yo me levanto de mi mesa y le abro la puerta, mientras al interfono se siguen añadiendo voces. Llega la vecina del ático con su galgo negro, que la arrastra entre las mesas del bar mientras ella entre disculpas y órdenes inútiles a su perro, me explica que ya tiene inquilino nuevo en su cuarto de alquiler. Es austríaco y muy limpio, recalca. Yo vuelvo a pensar en la gitana del cigarrillo y me pregunto si ella querría ser austríaca.

Volver

12/09

La Antigua Viña

Todo acaba y todo empieza, y hoy finalmente ha vuelto a abrir mi bar, «La Antigua Viña». Y aquí estoy tomando mi primer café en la terraza del Paralelo. Cabe decir que la avenida Paralelo, que curiosamente no es paralela a nada, a excepción de un paralelo geográfico, que le da su nombre, es la frontera entre dos barrios. el Poble Sec, que es el mío y ya en la vereda de enfrente, el Ensanche (l’Eixample) Dos barrios casi antagónicos en su manera de ser, en su «tarannà» y justamente «Tarannà» es el nombre del bar que me acogió durante estos días de exilio en l’Eixampla. Es un bar «fashion» digno del «village barceloní del Born». Jóvenes profesionales, artistas, «la divine gauche» siempre igual a si misma en cualquier lugar del mundo. Hermosa, simpática y prescindible.
Pero ahora instalado nuevamente en mi oficina del Paralelo, el mundo vuelve a organizarse en la lucha de clases, esa que quieren hacer creernos que ya no existe, y vuelvo a ver a mis mulatas caribeñas, a las novias de Alá, envueltas para regalo. Otra vez las carnes sudorosas de trabajadores y trabajadoras que suben y bajan por mi calle, los niños insolentes e indolentes que pasan a todo piñón con sus bicicletas cochambrosas, esquivando viandantes e insultos. Los borrachos del barrio, que nos miran de soslayo, con la vergüenza i la añoranza. «…la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser…» dice el tango.
Postales vivas de una ciudad, de un barrio, de una calle.

A mi padre (otro 11 de septiembre)

11/09

Tarannà

Tal día como hoy, hace 21 años, moría mi padre.
Fue una muerte fulminante, repentina, injusta, inmerecida.
No hubo tiempo ni de una palabra, como un rayo lo mató el corazón. El agua se quedó en el vaso.
Diez días mas tarde me llegó una carta suya.
Su letra en el sobre, su letra en la carta, sus palabras, él.
Quizá la carta mas hermosa que me escribió jamás, y me escribió muchas en nuestras distancias.

Era a propósito de mi inminente cumpleaños. Una bella reflexión sobre la vida y la vejez.
Yo cumplía entonces cuarenta años.
AbraZoGrande, viejo.

Diada (11 de setembre)

11/09

Tarannà

Tal día como hoy, hace 36 años, llegaba yo a Barajas, Madrid, con una maleta, un bolso, una guitarra -que aún existe- que no sabía ni sé, tocar,  una manta artesanal del norte argentino enrrollada y colgada en la espalda, y un nudo en el estómago. Ese día en Catalunya, la gente se lanzó a la calle.
Al día siguiente llegué a una Barcelona que despertaba con resaca de la primera manifestación masiva desde la guerra. Fue la Diada de Sant Boi del Llobregat!
Han pasado 36 años, el nudo del estómago se deshizo con los años, la guitarra con su estuche la ha heredado mi hija, la manta la vendí al poco de llegar y sirvió para pagar una semana de pensión en un hostal de mala muerte, la maleta se desfondó en un viaje a París en los ochenta, el bolso se quedó en alguna pensión cochambrosa del pasado.
Pero la diada sigue, y sigue siendo masiva. Hoy mas que nunca.

Llueve

30/08

Tarannà

Y finalmente llueve. Algo tan simple.
La ciudad es una fiesta y el aire, tan necesario, baila para nosotros.
Florecen los paraguas por todos los rincones.
Paraguas negros, blancos, rojos, lilas, amarillos, verdes… Un arco iris como un sutil engranaje de ruedas de nylon que va y viene.
No se si las brujas salen de las cuevas, pero su magia nos moja de felicidad

Final de verano

25/08

Tarannà

Final de agosto.
Turbulento. Tórrido. Indignado. Temperatura política, temperatura social y temperatura meteorológica. La insanta trinidad en su apogeo muerde con furia los cimientos éticos de las ciudades, las ciudades muerden con furia a los ciudadanos. Los ciudadanos mastican su rabia. Calor y recortes, calor y represión, calor e impunidad. Teología laica en estado de ebullición. Las barricadas se preparan, se pertrechan, se solidarizan. El otoño será caliente. Como el aire que respiramos. Se atormenta una vecina. Se avecina una tormenta.