Este cielo azul

Hace demasiado tiempo que mis cafecitos en las terrazas cambiaron el teclado por la lectura, tal vez fuera tiempo de escuchar.
Aunque la contemplación siempre estuvo y sigue estando, el café, no, pero hay que ver lo bien que se las apaña el te. Para mi, rojo, por favor.
Recuperada la estación de tren -eso significa el fin de las obras y el desmantelamiento del muro de la vergüenza que nos alejó del mar durante dos ruidosos años- la vida a este lado del pueblo recupera su cotidiano mediterráneo.
Sentado a mi mesa en la terraza de la Pastisseria, veo pasar la gente, los perros, los coches y los trenes, cada uno en el plano que le corresponde, y todos contra un ciclorama descomunal de mar y cielo pintado de verano escandaloso.
El sol pega con ganas y aunque la brisa lo contiene todo lo que puede, anda este pueblo falto de sombras, hay que decirlo, y el sol se cuela hasta debajo de las mesas y sube enredando por las perneras del pantalón, como en el muro la hiedra, que cantaba la eterna Violeta.
Ya van para diez años que hice puerto en esta playa, mirando al sur -literalmente, brújula en mano- y así seguiré mientras mis rodillas continúen coronando los cincuenta y un escalones.
Las caminatas por la ruta del colesterol, nombre por el que se conoce al paseo marítimo, se van espaciando a causa del calor, pero de tarde en tarde o en algunas mañanas tempraneras, una escapada hasta el pueblo vecino sienta de maravillas.
Los que dicen que los años no pesan, la yerran de largo, los años pesan y pasan, no en vano, sino en vena y te dejan oyendo pajaritos, cual coyote derrotado por el correcaminos. Pero no hagamos caldo de penas, que esta osamenta todavía baila por San Juan y San Pedro
No voy a negar la facilidad con la que me he acomodado a la irresponsabilidad. O a la falta de responsabilidades, que no es lo mismo pero le arrima al boliche que no veas, o al bochín al decir de aquel sur que me convoca en las ventanas de casa.
Hay que ver, sin embargo, la cantidad de cosas que hago ahora que no hago nada, tan felizmente irresponsable.
En este largo tiempo sin postales, ni noticias de Gurb, he visitado autores que ya conocía, y otros a quienes nunca había leído, y no se si es verdad o un simple error de impresión -se acepte alma por imprenta- pero creo que de viejo se lee mejor, será que el leer lento amplía el campo de percepción.
Ando estos días descifrando el laberinto de capítulos de Rayuela, según el mapa dibujado por Cortázar y es un inmenso placer regresar a aquella vieja juventud, que en este caso no acobarda sino todo lo contrario, con perdón de don Homero Expósito y su maravilloso naranjo en flor.
Leí Rayuela por primera vez hace mas de cincuenta años, todavía no conocía París, solo podía imaginarlo a través del relato y entrelazarlo con los escenarios de las películas francesas -en blanco y negro- que veía, hambriento de mundo, en la cinemateca del Teatro Municipal San Martín. Así, mi primera Rayuela, sucedía en un París inventado, bohemio, sucio y monocromático, y quizás por eso tan real. Tanto, que ahora el París real, tantas veces visitado, caminado y rodado, me desconcierta, e incomoda a los personajes, a Horacio, a la Maga, a Etienne y al resto de la troupe del Club de la Serpiente, que me imploran, a pie de página, que al menos les quite el color.
Y sin venir a cuento, me viene a la mente la estrofa del soneto de Bernardo o Lupercio de Argensola, -que nunca se pudo saber cual de los dos hermanos lo escribió, allá por el mil seiscientos-

Porque ese cielo azul que todos vemos
ni es cielo ni es azul.
¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza!

Y que tan magistralmente utiliza como punto de partida Homero Expòsito en su tango Maquillaje.
Y mientras acabo de teclear el último párrafo, una bocanada de aire caliente y luz me quema los ojos, y al levantar la vista, me explota encima este hermoso cielo azul de Ocata, y me atraviesa con su luz cegadora.

Buenas sombras y mejores lecturas, a todos, a todas.

5 pensamientos en “Este cielo azul

  1. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Lindo volver a leerte!

    e.

  2. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    hola amigo querido! que bueno volver a leerte! También sigo subiendo escaleras. Reales y simbólicas. Este país no está fácil..Abrazo!!

  3. Avatar de Sandra Baxter Sandra Baxter dice:

    Querido Jorge,me alegra saber que estás nuevamente escribiendo.Siempre un gusto leerte.Gracias por compartir.La vida,también es bella.

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