Días de cuarentena. XXXII

Día cuarenta y ocho.

Hay medio mundo esperando con una flor en la mano, y la otra mitad del mundo por esa flor esperando…” Ahí es nada, Facundo Cabral.

Feliz día de los trabajadores y las trabajadoras!

Aunque me temo que hayamos pasado del puño cerrado y combativo que exigía sus derechos a la mano extendida y temblorosa que suplica limosna por caridad. Apañados vamos.

Dice la prensa que dice el presidente, que cuando acabe la cuarta fase de la desescalada del estado de alarma, entraremos en la nueva normalidad, y la espina dorsal se me hiela.
Cambian las reglas del mundo, pero no desde la perspectiva de la acción y el pensamiento de los movimientos sociales, sino como consecuencia de la interacción de un virus y su logaritmo.
Triste viaje el de mi generación que hemos pasado de soñar la construcción del hombre nuevo a ser los usuarios de la nueva normalidad.
Cambiarán los hábitos sociales, las condiciones laborales y se recortarán libertades, esto viene de fábrica. Luego cada gobierno redondeará los detalles según ante quién responda, que por supuesto, nunca somos nosotros.

Maldita kryptonita!
Supermán era invulnerable y en consecuencia, toda la humanidad por contraposición, vulnerable, era el precio a pagar por su protección. Pero cuando descubrimos que Supermán solo era un yonki de los esteroides nos quedamos solos, desprotegidos. Aun así la humanidad valiente, abandonó la casilla de la vulnerabilidad. Pero no en bloque y cantando: No pasarán! Sino que hizo lo que pudo para salvar su culo, y para ello dejó a unos cuantos rezagados y rezagadas, sea por exceso de vida, o por falta de salud, para que seamos los nuevos vulnerables.

I soliti ignoti.
Pero creedme que para el algoritmo Zip y el virus Zape, un punto vulnerable es al mismo tiempo un punto de peligro, porque es por donde se puede producir el contagio, y pueblerinamente eso me mosquea muy mucho.
Me temo que pasaremos de ser los sujetos a proteger, a los indeseables y peligrosos de los que toca protegerse, y acabemos en confinamiento permanente sin derecho al tercer grado como el gran Totó en el inolvidable film de Mario Monicelli.

Per hoy es uno de mayo y voy a celebrarlo con unas milanesas sindicalistas y obreras, y su clandestino puré de patatas. Nos ha jodido mayo con las flores!

Buen salario a todas, a todos.

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