sonrisas

13/09

La Antigua Viña

El aire es fresco y ágil, la ciudad se despereza, apacible y ciudadana, la gente se saluda y hay sonrisas generosas colgando prestas, en las bocas amplias del barrio.
Pasa una gitana de rumanía fumando, con un niño con piernas caminantes y otro enroscadito en el interior de su vientre redondo, un vecino se queda dudando a punto de palabra, pero se calla, luego me mira y me dice: «iba a decirle que en su estado no debería fumar, pero igual se molesta, mejor no digo nada» me sonríe (clave del día) y sigue su camino. Yo me quedo pensando en el estado de Rumania, tan embarazado, tan maltratado, y aventuro que un cigarrillo es el menor de sus males. Llega el cartero y toca varios timbres a la vez, y del interfono responden varias voces metálicas que se cruzan, se chocan y acaban hablando entre si, perplejo el cartero intenta meter texto en la escena, pero nadie le escucha, yo me levanto de mi mesa y le abro la puerta, mientras al interfono se siguen añadiendo voces. Llega la vecina del ático con su galgo negro, que la arrastra entre las mesas del bar mientras ella entre disculpas y órdenes inútiles a su perro, me explica que ya tiene inquilino nuevo en su cuarto de alquiler. Es austríaco y muy limpio, recalca. Yo vuelvo a pensar en la gitana del cigarrillo y me pregunto si ella querría ser austríaca.

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12/09

La Antigua Viña

Todo acaba y todo empieza, y hoy finalmente ha vuelto a abrir mi bar, «La Antigua Viña». Y aquí estoy tomando mi primer café en la terraza del Paralelo. Cabe decir que la avenida Paralelo, que curiosamente no es paralela a nada, a excepción de un paralelo geográfico, que le da su nombre, es la frontera entre dos barrios. el Poble Sec, que es el mío y ya en la vereda de enfrente, el Ensanche (l’Eixample) Dos barrios casi antagónicos en su manera de ser, en su «tarannà» y justamente «Tarannà» es el nombre del bar que me acogió durante estos días de exilio en l’Eixampla. Es un bar «fashion» digno del «village barceloní del Born». Jóvenes profesionales, artistas, «la divine gauche» siempre igual a si misma en cualquier lugar del mundo. Hermosa, simpática y prescindible.
Pero ahora instalado nuevamente en mi oficina del Paralelo, el mundo vuelve a organizarse en la lucha de clases, esa que quieren hacer creernos que ya no existe, y vuelvo a ver a mis mulatas caribeñas, a las novias de Alá, envueltas para regalo. Otra vez las carnes sudorosas de trabajadores y trabajadoras que suben y bajan por mi calle, los niños insolentes e indolentes que pasan a todo piñón con sus bicicletas cochambrosas, esquivando viandantes e insultos. Los borrachos del barrio, que nos miran de soslayo, con la vergüenza i la añoranza. «…la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser…» dice el tango.
Postales vivas de una ciudad, de un barrio, de una calle.

A mi padre (otro 11 de septiembre)

11/09

Tarannà

Tal día como hoy, hace 21 años, moría mi padre.
Fue una muerte fulminante, repentina, injusta, inmerecida.
No hubo tiempo ni de una palabra, como un rayo lo mató el corazón. El agua se quedó en el vaso.
Diez días mas tarde me llegó una carta suya.
Su letra en el sobre, su letra en la carta, sus palabras, él.
Quizá la carta mas hermosa que me escribió jamás, y me escribió muchas en nuestras distancias.

Era a propósito de mi inminente cumpleaños. Una bella reflexión sobre la vida y la vejez.
Yo cumplía entonces cuarenta años.
AbraZoGrande, viejo.

Diada (11 de setembre)

11/09

Tarannà

Tal día como hoy, hace 36 años, llegaba yo a Barajas, Madrid, con una maleta, un bolso, una guitarra -que aún existe- que no sabía ni sé, tocar,  una manta artesanal del norte argentino enrrollada y colgada en la espalda, y un nudo en el estómago. Ese día en Catalunya, la gente se lanzó a la calle.
Al día siguiente llegué a una Barcelona que despertaba con resaca de la primera manifestación masiva desde la guerra. Fue la Diada de Sant Boi del Llobregat!
Han pasado 36 años, el nudo del estómago se deshizo con los años, la guitarra con su estuche la ha heredado mi hija, la manta la vendí al poco de llegar y sirvió para pagar una semana de pensión en un hostal de mala muerte, la maleta se desfondó en un viaje a París en los ochenta, el bolso se quedó en alguna pensión cochambrosa del pasado.
Pero la diada sigue, y sigue siendo masiva. Hoy mas que nunca.

Llueve

30/08

Tarannà

Y finalmente llueve. Algo tan simple.
La ciudad es una fiesta y el aire, tan necesario, baila para nosotros.
Florecen los paraguas por todos los rincones.
Paraguas negros, blancos, rojos, lilas, amarillos, verdes… Un arco iris como un sutil engranaje de ruedas de nylon que va y viene.
No se si las brujas salen de las cuevas, pero su magia nos moja de felicidad

Final de verano

25/08

Tarannà

Final de agosto.
Turbulento. Tórrido. Indignado. Temperatura política, temperatura social y temperatura meteorológica. La insanta trinidad en su apogeo muerde con furia los cimientos éticos de las ciudades, las ciudades muerden con furia a los ciudadanos. Los ciudadanos mastican su rabia. Calor y recortes, calor y represión, calor e impunidad. Teología laica en estado de ebullición. Las barricadas se preparan, se pertrechan, se solidarizan. El otoño será caliente. Como el aire que respiramos. Se atormenta una vecina. Se avecina una tormenta.

Ola de calor

21/08

Tarannà

Ola de calor. No, esto no es una ola de calor. Una ola, implica movimiento. Es una masa en movimiento. De agua en el mar, de arena en el desierto, de brazos en el estadio.  Este, por contra, es un calor quieto, inmóvil, impasible. Un calor que nos agrieta, nos seca, nos destruye en la quietud.  Es una foto fija del alma ardida, ardiente. Hasta en el infierno de Dante, las llamas se mueven, danzan, crepitan, explotan, devorando culpas.  Este calor es como el terror, que inmoviliza, antes de consumirnos. A justos, y por eso, pecadores

Mecánico

14/08

A l’Eixample

A mi moto le pasó algo en el ojo y no alumbra en cortas. Así que ahora estoy esperando a que Enric, su Doc, la cure. Y aquí estoy, en otro barrio, en otro bar, en otra terraza… Y la gente es tan diferente! El «ensanche» es un barrio hermoso en su arquitectura, concebido en lo que se dio por llamar como «plan Cerdá» (nombre del arquitecto responsable) Manzanas cuadriculadas, con un gran corazón que debía ser verde, en el centro de cada una, y sus «chaflanes» (peculiar forma de cortar las esquinas, para mejorar la visibilidad en los cruces) Los edificios marcadamente modernistas «noucentistes» (en referencia al siglo XIX) son de una belleza única. Pero es un barrio extremadamente burgués, demasiado silencioso, demasiado pulcro para mi. Hasta los coches parece que sean mas silenciosos y los perros mas educados…
Estos barrios son iguales en todo el mundo, Buenos Aires, Paris, Roma, Londres. En cambio cuando estás en el Poble Sec, no tienes ninguna duda de donde estás, y quizá por eso, sepas mejor quien eres.

Madrugando

12/08

La Antigua Viña

Esta mañana he salido a caminar muy temprano por el barrio.
Poble Sec, era un pueblo que se anexionó como barrio a Barcelona, pero que sigue respirando pueblo mas allá de todo lo cosmopolita, de todo lo mundano.
Franqueado por la montaña y el mar, sus calles estrechas con cuestas, que suben a la fiesta, cantaba Serrat, con sus gaviotas, su indolencia. Barrio humilde, trabajador, acostumbrado a madrugar y a acostarse tarde.
Hoy es un barrio de inmigrantes, que convivimos con nuestras culturas, nuestras historias. Es un barrio vivo, vibrante, un barrio amigo. Me gusta levantarme antes de que despierte, para ser uno de los primeros en saludarlo. Me gusta ese momento en que los «buenos días» se entrecruzan con los «buenas noches.