Diálogos contra yo.

Maldita sea! Hay días en que no puedes ver mas allá de tus narices!, me suelto sin venir a cuento, nada mas despertarme. Peor sería estar mirándome el ombligo,  me revuelvo desafiante entre bostezos y lagañas.
!, atajo yo, airado, desde la red o la almohada. Y parece que también es cierto eso que dicen, que no hay mas sordo que el que no quiere oír!. Corrijo! -me grito al vuelo, convencido de que la mejor defensa es un ataque- Lo que sí es cierto, es que no hay mas sordo que el que decide de antemano lo que va a escuchar, que no es lo mismo! Lo cual es aplicable a la sordera y sus audibles, como a la ceguera y sus visuales! remato.
Aunque a esas alturas ya no tenía claro cual de los dos yo estaba hablando, y eso es harto molesto, ya que entonces corro el riesgo de decir lo mismo que digo yo, y eso es obviamente inaceptable. De acuerdo conmigo mismo?! Jamás!

Hete aquí, que entre tanto cruce de golpes rápidos, llego al lavabo, cruzando un largo pasillo donde el mundo torturado/or de tadeus Kantor me iba dando golpes malos en las vertebras y patadas en las espinillas.

Que pasa, que ya estamos demasiado hechos y no hay necesidad de que otra u otro nos complete?! Como te ves el resto de tu vida, aferrado a tus hábitos mezquinos y solitarios? El que habla ahora soy yo en el espejo, desfigurado por la alergia, reprochándome de buena mañana nada menos que toda mi vida, y para colmo con una artimaña pueril, en la que no pienso caer de ninguna manera. Otra cosa, por supuesto, es que por propia decisión me tire de cabeza.
Le -me- sonrío mientras me cepillo los dientes, él sigue haciendo muecas horribles y la boca se le llena de espuma y balbucea sonidos guturales ininteligibles. Hasta que acaba escupiendo como un poseso. En semejante lamentable estado me está regalando montañas de puntos gratis, pero yo opto por no recoger pelota. Secándome cuidadosamente la boca y sus comisuras, con la toalla, vuelvo a sonreírle o sonreírme, mientras él deja la toalla en el toallero, apaga la luz y sale del lavabo, cerrando la puerta.
En que momento perdí la batalla, la guerra y la vida, me pregunto desde el otro lado del espejo.

Un pensamiento en “Diálogos contra yo.

  1. Lectora dice:

    Buena pregunta compañero , buena pregunta . No tengo la respuesta pero, en mi caso, alem de lavarme rigurosamente los dientes, me peino, me maquillo, me perfumo, elijo la ropa que he de usar y salgo al mundo. El espejo me devuelve una mirada burlona, el tiene las respuestas

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