Otras distancias.

Distancia.
No de la que se recorre paso a paso, ni de la que se rueda por el asfalto, ni siquiera de la que se cruza por los aires, aeropuertos mediante.
Distancia sin metros ni kilómetros, sin mojones en la carretera, sin pausas para que abreven los caballos, o para que reposten los motores, ni para estirar o doblar las piernas, según convenga.

Esta distancia, es mas profunda, se cuenta en años, y el territorio no se recorre, se construye, y la geografía habitada, se llama memoria.
En este viaje, las fotos se hacen en la piel, que se va llenando de instantáneas de vida, de mapas de viaje, llenos de anotaciones, de rutas trazadas a mano, a veces superpuestas, a veces desparramadas. Casi siempre inconclusas.

Esta distancia la puedes recorrer sin salir jamás de una habitación, aunque no es recomendable.
Es mejor recorrer los años, moviéndose también en el espacio, pero sin abusar, porque sino corres el riesgo de quemas las naves, y ya no habrá retorno. En ninguna de las distancias.

Aunque habitar en la otra orilla tampoco está mal.
Quizá los orígenes sirven para eso, para partir y alejarse hasta tensar la cuerda y romperla, y perderse en la distancia. Perdido para el extremo inicial de esa cuerda, porque de este lado del cabo roto, se muy bien donde estoy.
Y la memoria construida en este viaje, es un hermoso y vasto mapa, tatuado en esta piel que envejece.

4 pensamientos en “Otras distancias.

  1. Lectora dice:

    Talves, nosotros, los que por diferentes motivos, no estamos más viviendo en nuestro lugar de origen, sentimos como esos puentes fueron quemados, dinamitados. Parecen aveces venas cortadas, abismos. Nos cuesta juntar los pedazos, faltan piezas en este rompe cabezas. Dende soy ? Donde me pengo? Cual es mi lugar ?.
    Tiempos, historias, cada vida da un libro. Solo que el mío es para que lo lean mis nietos, no mis hijos así que por ahora, no lo voy a escribir.

  2. Lectora dice:

    He recorrido esta distancia, creí haber quemado las naves. Pero mismo en añicos, las velas insisten en aniñar los vientos y navegar.volvi en el tiempo y reencontré lo más atávico, lo más genuino que soy yo en mi lugar de origen. Mis calles, mis olores, mi historia. Sin maquillaje, sin coraza, sin redes de protección. Pertenezco a esa tierra que no quiero, que ya no es mía pero yo soy suya. Tiempo sin tiempo. Es allí donde ya no viven mis mayores. Es allí donde más me parezco conmigo.

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