Pienso, miro y hablo desde un mundo que ya no existe, a un mundo que no entiendo.
Prueba a ver una película de un país cuya lengua no conozcas, en versión original sin subtítulos. Intentarás leer el lenguaje corporal, los gestos, las intensidades, los escenarios en que suceden las escenas y por momentos creerás tener una lectura coherente de la acción, hasta que los supuestos amantes se saluden con un apretón de manos, y tu comprensión se derrumbe como un castillo de naipes. Finalmente resulta casi psicótico, lo que ves es visualmente comprensible, reconocible, hasta cercano, pero no entiendes nada. Así me ocurre, así nos ocurre.
No es nuevo pero ahora es evidente, cotidianamente evidente, la lógica y la razón ya no sirven para construir realidad, inmerso como está el mundo en un presente continuo donde se licua la dialéctica entre pasado y presente para la construcción de futuro. El tiempo es hoy, y no te enrolles que no te sigo.
Se reniega del conocimiento, de la ciencia, de la historia, se publican tantas noticias falsas que cualquier atisbo de información veraz queda sepultada antes de entrar en imprenta. Crecen los terraplanistas, los negacionistas de cualquier evidencia. Non e vero ma ci credo, que supera en intensidad al Se non è vero, è ben trovato.
Si la producción fue el eje del capitalismo, hoy lo es la financierización, vaya palabreja, donde el dinero produce mas dinero que la industria o la agricultura, dinero que poco a poco va perdiendo su realidad física, y como las serpientes que se desprenden de su piel vieja, se desprende del papel, del metal, incluido el oro, y se adentra en el universo donde habita lo divino.
El tejido social se desteje y se deshilvanan las clases sociales, la clase obrera, la clase media, la burguesía, y se anuda la idea binaria de rico o pobre. Si eres rico es por tus méritos y no por la fortuna que has heredado, pero si eres pobre es por tu culpa, maldita meritocracia, maldito parné! Como la vejez, que dejó de ser una edad, para ser un defecto del alma, el resultado de una actitud negativa.
Hemos pasado de querer estar bien a tratar de no estar peor sin solución de continuidad, sin darnos cuenta, y seguimos sin darnos cuenta, absortos en el espectáculo de un mundo que ya no es para nosotros.
El mundo es para los que nacieron para conquistarlo, no para los que sueñan que pueden conquistarlo, aunque tengan razón. nos avisó Fernando Pessoa, allá lejos en el pasado que ya no existe.
Somos los nuevos parias del primer mundo, peleando por la mejor plaza para las limosnas, a las puertas del templo, que tampoco es para nosotros.
Claro que si ves la realidad tan oscura, tan lúgubre, tan pesimista, es que te falla el pensamiento positivo, el problema es tuyo.
Revisa tu Feng shui.
El mundo es una piruleta de todos los colores, y todos los sabores, reza el cartel, y cada quien o cada cual, chupa donde le gusta o le duele. O donde le dejan.
Pero la modernidad dio su último coletazo, y yo me siento como si estuviera en pijama, perdido en mitad de la calle y descalzo.
Será porque mañana es mi cumpleaños…
A todos, todas.